Agenda 21

La pobreza de ser demasiado ricos

Somos cada vez más pobres, siendo cada vez más ricos

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“El primer paso para modificar los supuestos que restringen nuestras posibilidades es verlos como supuestos que sustentamos, en vez de como verdades que nos sustentan.” Fredy Kofman

Catamarca posee recursos humanos y naturales que, por desidia, en todos los años de su devenir histórico no los puso a disposición de la capacidad potencial disponible (cpd). Tal vez por ignorancia o quizás voluntariamente, jamás los líderes sociales y políticos se pusieron a pensar primero en Catamarca.

“El mago hizo un gesto y desapareció el hombre, hizo otro gesto y desapareció la injusticia, hizo otro gesto y se acabó la guerra. El político hizo un gesto y desapareció el mago” Woody Allen

No hay desarrollo posible si no cambiamos los valores y actitudes de la sociedad. Hace unos 170 años el politólogo francés, Alexis de Tocqueville, escribió algunos libros sobre la democracia y entre sus partes fundamentales, insiste en que “una dotación rica en recursos naturales no es garantía del desarrollo”, esto sólo se puede dar si poseemos miradas culturales que nutran la democracia; según Daniel Etounga-Manguelle, “La cultura es la madre, las instituciones son los hijos”. Sus conceptos dejan en claro que la variable que nos abre al mundo del desarrollo es la cultura, lo cual está relacionado en forma directa con la dimensión creativa y la capacidad potencial disponible (cpd).

Todo está en las manos de nuestro mirar y en cómo nos paramos ante el mundo, en definitiva, de nuestra cultura, cultura que no tiene nada que ver con los genes. Es algo aprendido a través de varios instrumentos, como los memes.

Estamos viviendo una de las épocas más aceleradas de la vida en la tierra, estamos en la época de mayor abundancia de la historia del mundo, estamos ante el desarrollo de la expansión de la inteligencia humana de mayor envergadura de este nuevo siglo (ya se habla de que el conocimiento humano crecerá, de manera exponencial, cada 73 días), estamos ante la nueva odisea del “renacimiento 3.0”. Debemos realizarnos miles de preguntas relevantes y poderosas para reflexionar hacia dónde vamos y hacia dónde queremos ir. Ahora, no podemos quedarnos solo con las preguntas, debemos tomar decisiones e impulsar- nos a la acción.

Algunos, hoy, recién hoy, afirman que seremos la Arabia Saudita de Sudamérica; estos mismos que hablan no tienen idea de lo que tenemos frente nuestras narices y menos cuando son los que desenvainan la lengua para injuriar, realizar prejuicios, cuando deberían ver la viga que ellos mismos poseen. Deconstruyamos sus discursos y veremos que son estos mismos los que desarrollan un estado de ánimo absolutamente nefasto para Catamarca. Son los responsables de la pobreza mental en la que nos encontramos.

Realicemos una interpolinización entre lo que nos dicen Alfons Cornella, Jared Diamond, con sus dos libros extraordinarios: Colapso, por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen y Armas, Gérmenes y Acero. Breve historia de la humanidad. David Landes, escribió La riqueza y la pobreza de las naciones, Jeffry Sachs Economía para un planeta saturado, Fin de la pobreza, Amartya Sen Desarrollo y Libertad, La idea de la justicia, Francis Fukuyama, La gran ruptura y Confianza, entre otros. Fernando Flores, Hubert Dreyfus y Charles Spinosa, “Abrir nuevos mundos”, Huntington, Harrison, Mariano Grondona y otros escribieron “La cultura es lo que importa. Cómo los valores dan forma al progreso humano”. Estos escritos nos plantean la historia como información, con el objetivo de sacar algunas conclusiones de lo que no deberíamos volver a realizar.

Para avanzar en la frase del título de esta parte del libro, debemos adentrarnos a los autores anteriormente mencionados, quienes nos someten al ejercicio de “la historia como información, el presente como coordinación de acciones y el futuro como invención”, por ello es de utilidad ver que nos enseñan sus investigaciones y para ello realizamos una apropiación cruzada de ideas que nos permitan ver qué ha pasado y qué pasa en otras comunidades de un mundo que dejó de tener fronteras geográficas.

De una u otra manera, estos intelectuales, nos dicen o nos entregan algunas claves de por qué las sociedades humanas fracasan, colapsan o son mediocres. Todo se da por una serie de combinaciones de factores tan sutiles como que no pensamos lo que pensamos, no vemos lo que deberíamos ver, tampoco vemos lo que vemos, creemos que sabemos y no sabemos que no sabemos.

Alfons Cornella, en su desandar como consultor de lo que se viene en el mundo, habla de la hibridación, de la innovación, entre otros temas, y nos lleva a que veamos cómo afectan a las sociedades la gravedad de no ver y mirar más ampliamente. Estos cambios son lentos, imperceptibles, pero, por lo general, nuestro principal defecto es que, como sociedad, fallamos a la hora de ver la gravedad del problema para el conjunto de la sociedad.

Jared Diamond nos lleva a un camino más claro aún, del por qué colapsamos:
“…los políticos emplean el concepto ‘normalidad progresiva’ para referirse a este tipo de tendencias (los cambios lentos, imperceptibles y sutiles), ocultas en unas fluctuaciones en las que abunda el ruido. Si la economía, la educación, la congestión del tráfico o cualquier otra cosa se deteriora en forma gradual, resulta difícil reconocer que cada año que transcurre es por término medio ligeramente peor que el anterior, de modo que el criterio de referencia para lo que constituye la ‘normalidad’ varía paulatinamente e imperceptiblemente.”

Los problemas que traemos en nuestra historicidad catamarqueña son tan imperceptibles que estamos ciegos ante lo que tenemos y no son sólo problemas del Ejecutivo provincial, son problemas globales que involucran al Poder Legislativo, al Poder Judicial, a poderes municipales, así como a la sociedad en su conjunto. Frente a ellos debemos tomar decisiones de manera global.

Justamente esta última clave es la que tomo como fundamentación para basar la idea acerca de que Catamarca está enferma de estado de ánimo negativo, estado emocional sin mirada al futuro, sin AGENDA PUBLICA Y POLITICA PARA EL SIGLO XXI, se alimenta por medio de discursos enlatados, políticamente correctos, meras declamaciones, que nos hacen surfear en el resentimiento, alimentan el envidiómetro social que nos lleva a la enfermedad de la pobreza y al subdesarrollo cultural y mental.

Decisiones de corto, mediano y largo plazo, algo que va en contra de lo que hacen los gobernantes que poseemos. Va en contra de los intereses personales, particulares y partidarios de los que integran el statu quo de la sociedad de Catamarca.

Algunas de las claves que nos entregan los autores mencionados, del por qué algunas sociedades colapsan o devienen el vivir en la mediocridad son:

– restringir la educación a una educación sin futuro.
– falta de importancia a la cultura como eje de desarrollo.
– inseguridad jurídica.
– pérdida de relaciones con el mundo.
– incapacidad de resolver problemas complejos.
– incapacidad de adoptar las nuevas tecnologías como eje de desarrollo.
– rechazo y aversión al cambio.
– estado mediocre, falta de desarrollo de la innovación e invención.
– rechazo a la tensión creativa.
– estructura política atornillada al pasado y resguardo del statu quo.
– incorrecta intervención del estado en políticas públicas para dar solución al nbi.
– el estado como alimentador de la fuga de cerebros hacia otras provincias y países.
– falta de incentivos a la adquisición de conocimientos.
– justificar la pobreza, el mito de “la gran coartada” (bernardo kliksberg) echándole la culpa a los pobres.
– incapacidad para anticiparse.
– incapacidad para preveer.
– conducta racional inadecuada.
– desidia en la resolución de los problemas.
– soluciones infructuosas.
– señales no esperanzadoras.
– irracionalidad en la toma de decisiones, al no tomar decisiones.
– generación de creencias sociales de pobreza.
– incapacidad en la invención creativa de nuevas políticas públicas.
– pesimismo sobre el futuro.
– generación de estados de ánimo y emociones de retroalimentación negativa.

Sin un entorno dispuesto al cambio, a la tensión creativa, a la innovación y a la cultura emprendedora (en lo privado y lo público) es imposible el desarrollo social, debemos hacernos cargo de esto.

Resulta imperdonable no ver lo que tenemos frente a nuestras narices, las malas políticas públicas del estado provincial, que nos producen graves e irracionales insuficiencias estructurales que nos llevan a resultados de “ser cada vez más pobres, siendo cada vez más ricos”. No poseemos una AGENDA SIGLO XXI

Algunas preguntas clave que nos merecemos realizar:
¿estamos dispuestos a cambiar de paradigma (no como mera declamación en y para la tribuna política)?,
¿qué supuestos profundamente arraigados debemos combatir?,
¿qué nivel de confianza nos tenemos para llevar a cabo el cambio necesario?, ¿cuáles son las restricciones del contexto donde nos movemos?,
¿hasta dónde resistirá el statu quo este cambio que se viene?

Este texto, es parte del Capitulo de la AGENDA XXI, del libro Pensar para Catamarca, HD.