Desvelos futuros

GUILLERMO ROSALES- Por Alejandra Saravia.

El abogado Guillermo Rosales tuvo una laboriosa participación en la política de los 80 y los 90. Prefiere no expresar las razones por las que un día decidió tomar distancia para dedicarse a su profesión y mirar la política desde otro prisma: desde el análisis que hoy le permite intercambiar opiniones con amigos, colegas y hasta adversarios.
En su momento de reflexión, Rosales se sinceró al manifestar que estaba preocupado por el presente pero que además tenía una visión pesimista del futuro.
“Me siento preocupado por el presente y también por la perspectiva de ese presente. La falta de competencia democrática en un sistema como el que tenemos, la falta de alternativas dentro del proceso democrático han convertido en mediocre todas las ideas. Y las ideas son motores impulsores en la sociedad que se transforma”, agrega.
Rosales opina que Catamarca primero necesita una fuerte transformación desde la política y la cultura local, “la Provincia -en un esquema lógico y armónico de distribución constitucional del poder- hoy tiene ciertas frustraciones en función de la falta de alternativas políticas y de competencia electoral. Esto produce un deterioro en la democracia, por lo que no me hace ser optimista para el futuro fundamentalmente porque la perspectiva de reconstrucción de la base fundamental de los partidos políticos no se avizora con fuerza, con dinamismo, participación y protagonismo”.
Aunque lo intentamos a través de diversas preguntas Rosales fue terminante con su visión pesimista y también crítico del rol de la oposición: “No observo en ninguna fracción ese espíritu de transformación y de cambio que pudiera llevarnos a tener una visión global de una provincia distinta”.
Además, señala que las divisiones que se observan en el partido de mayor oposición permite que las victorias del FCS sean cómodas, pero también esos triunfos producen un decaimiento en la dinámica política, porque el total de los votos que en las últimas elecciones reunió el oficialismo no siempre supera a los de la oposición y a los que no concurren a votar. Lo que demuestra que una franja importante de la sociedad no está conforme.
Rosales cree que Catamarca debería asumir una reforma política profunda y surgió cambiar el sistema bicameral para implementar un sistema unicameral que contemple igual cantidad de representantes por cada una de las regiones de la Provincia. “Hoy debería tratar de hacerse más eficiente al Poder Legislativo, más independiente al Poder Judicial, y más eficaz al Poder Ejecutivo”, sintetiza.
Opina que la foto que hoy muestra la política tiene sus explicaciones y lo lógico sería que la panorámica del futuro pudiera “modificarse” desde ahora. Sin responsabilizar a nadie en particular encontró la causa en la desaparición de los líderes políticos que no fueron reemplazados por emergentes políticos más jóvenes y por lo tanto no se produjo una renovación natural de la dirigencia. “El peronismo carga con las frustraciones por un hecho desgraciado como lo fue la muerte de María Soledad Morales, y luego los sucesivos errores que cometieron la dirigencia del peronismo. Esto lleva a que no se construya una alternativa electoral seria al FCS que permita la democracia competitiva”, agrega.
Las definiciones del ex asesor de gobierno -durante la gestión de Ramón Saadi- encuentran su fundamento en los 18 años de gestión del Frente Cívico y Social en los que la oposición no pudo recuperar el dominio de la Casa de Gobierno.
“¿Qué haría falta para cambiar este panorama?”, le consultamos y en ese punto Rosales observó que existe ausencia de foros de ideas y debates. “Catamarca carece de una usina de ideas transformadoras, pero objetivamente la Provincia tiene todas las condiciones para el desarrollo”, agregó.
Las condiciones objetivas para el desarrollo se vinculan con la ampliación de la frontera agrícola – granadera, la implementación de tecnologías que permiten garantizar condiciones para el desarrollo, tales como el hallazgo de agua subterránea y las potencialidades que permiten los recursos mineros. “El recurso minero no debería ser vergonzoso sino explicado y compartido por la comunidad”, aportó y sugirió la necesidad de propiciar el debate en los foros universitarios académicos y técnicos para impulsar una minería pujante en la provincia, porque existen las condiciones objetivas para ello.
En esta misma línea consideró que el desarrollo minero y agrícola debería estar acompañado por el impulso al Paso de San Francisco, para que Catamarca no sea una “terminal”, sino una vía de tránsito hacia el Pacífico.
De igual modo observó que será necesario implementar políticas de integración hacia el interior de la Provincia. “No puede ser que un santamariano se sienta más vinculado con un tucumano; Santa Rosa está más vinculada a Tucumán; La Paz a Santiago del Estero. Se necesita una Provincia con mayor integración. Creo que faltan ideas que generen un cambio y la transformación que nos proyecte”, aseguró.
Por el ejercicio de su profesión, Rosales también es el hombre indicado para opinar sobre el Poder Judicial, porque también el desarrollo de Catamarca necesita del acompañamiento de la Justicia. En este caso opinó que el Poder Judicial necesita una descentralización mayor respecto a la dependencia que existe con la Capital, autarquía financiera y ordenar por vía constitucional la capacitación de los magistrados cada cinco años. También, propuso un sistema de concursos para la designación de jueces y funcionarios con menor injerencia pública y mayor participación de instituciones, como la Asociación de Magistrados, el Colegio de Abogados y la Universidad.
“No es posible la centralización de toda la actividad en la capital, porque hay jueces poli rubros que atienden desde problemas penales hasta laborales, lo que es imposible para un ser humano el ejercicio de la magistratura en forma correcta, independiente, y bajo este esquema”, dice.
“¿Con qué provincia sueña?”, le preguntamos ya casi al finalizar la entrevista y votó a favor de un modelo como se implementó en San Luis. Rosales contó que tuvo la oportunidad de acercarse a esa provincia cuyana, porque allí conoció a su esposa en la década del 70.
San Luis tenía un desarrollo similar a Catamarca en el `73, y hasta en las características geográficas eran territorios parecidos. Treinta y cinco años después fue increíble el crecimiento de ésta, con niveles de coparticipación similares a los de Catamarca. “San Luis tiene su territorio cruzado por autopistas, un desarrollo turístico con 11 mil plazas, cuerpos de conducción con gente joven. Todo esto me hace soñar con la provincia que era posible transformar a Catamarca. Pero también San Luis tiene 16 mil empleados públicos y nosotros casi 60 mil”, cuenta y menciona varias diferencias más que separan, a lo que tres décadas atrás eran casi parecidas.
También, realiza su propia autocrítica porque fue parte del Gobierno de la década del `80. “Hemos apostado a lo fácil que fue la designación del empleado público y no se priorizó la obra con visión estratégica; San Luis tuvo una clase dirigente mucho mejor que la nuestra”, admitió.
Hasta aquel día en que Guillermo Rosales me recibió en su estudio nunca había tenido la posibilidad de conocer su pensamiento político con cierta profundidad. Con absoluta honestidad intelectual reiteró su frustración por la falta de una legítima competencia democrática.
“Que el disenso deje de ser un pecado”, anheló, tal vez esa sea la punta para resolver sus desasosiegos.

Guillermo Rosales
61 años, está casado y tiene dos hijos abogados. Continúa en el ejercicio de la profesión. Fue Asesor General de Gobierno entre 1984 -1988. Diputado de la Convención Constituyente en 1988. Fue embajador en Libia desde 1989 a 1991. Confrontó en varias internas del Partido Justicialista hasta el año 1999, cuando se alejó de la vida partidaria.

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