”Hay que apuntar y sobre todo apostar al desarrollo del recurso humano…”

Juan Cruz Miranda es Concejal de la Ciudad de Catamarca.

Fue diputado provincial por el justicialismo, y forma parte de lo que se podría considerar como “nueva dirigencia” en la política de Catamarca. Es contador y Licenciado en Economía, y defiende con pasión sus ideas.
Invitado a pensar Catamarca, aceptó el desafío, tomó el guante y expuso ante nosotros sus ideas.

Santiago Gómez Bello: ¿Juan Cruz Miranda, qué es lo primero que dirías si alguien te dice: ´veni, sentate y pensemos Catamarca´?

Juan Cruz Miranda: Lo primero que diría es que hay que fortalecer el sector privado, ese es el primer consejo que daría. En mi concepción de provincia es primordial que se dinamice el sector privado, que el sector público en algunos aspectos dé un paso al costado y deje de tener un protagonismo que es nocivo y dé lugar al sector privado. De esa manera la masa laboral que se incorpora al sector privado genera un montón de efectos positivos en la sociedad y se empiezan a perder los clientelismos.

S.G.B: La dependencia…

J.C.M: La persona que trabaja en el sector privado es libre. Según su rendimiento y lo que pueda brindarle a la empresa o como emprendedor, no tiene limites. En cambio, en el sector público es nocivo el empleo en masa, como se está dando en Catamarca, porque lo que produce es que se nivela para abajo. Los buenos empleados públicos están incluidos en la misma bolsa con los empleados públicos que están de más, que no hacen faltan en el área y que están ahí vegetando. Y eso también es malo para quién quiere ser un buen empleado público. Entonces, primero que nada se debería dinamizar el sector privado, ¿el Estado, qué es lo que tiene que hacer? No tiene que hacer, no tiene que emplear, no tiene que dar un espectáculo gratis, sino que tiene que generar condiciones para que se pueda invertir, para que se puedan instalar empresas que vayan manejando ellas solas su rumbo. Eso podría ser una de las primeras cosas que me parece que hay que comenzar a cambiar. Lleva muchísimos años, pero habría que empezar…

S.G.B: ¿Dejaría de tener un mercado político cautivo y favorecería un poco al recambio, o alternancia en lo político e institucional?

J.C.M: Sin lugar a dudas, ese efecto político también tendría. Pero en la sociedad se generaría una especie de intención o lo que se llama ´el deseo de crecer y de progresar´, que está innato en el sector privado, lo cual es lamentable que no pase en el sector público, donde tendría que existir una carrera administrativa. Uno podría hacer carrera allí e ir destacándose. La política predomina mucho sobre la carrera administrativa y la contamina demasiado.

S.G.B: ¿Cómo favorecer la llegada de empresas privadas?

J.C.M: Desde la base. Primero, tenemos que ser amenos y atractivos para una persona que quiera venir a invertir. Catamarca tiene un potencial de riquezas naturales que es innato, esas condiciones están dadas. Catamarca tiene minerales para ser explotados, tiene diversidad de climas importantes. Los primeros embarques de soja que se exportan en Argentina salen de Catamarca, de Los Altos. Una provincia en la que pueda haber soja y frutas secas es muy raro de encontrar en el país porque las frutas secas son de climas muy áridos y la soja de clima muy húmedos. Nosotros tenemos diversidad climática que permite una diversidad productiva importantísima, o sea que tenemos un potencial para eso. Tenemos riquezas paisajisticas que también hacen que sea proclive desarrollar el turismo. Esas condiciones ya están dadas, lo que está fallando es el recurso humano, la gente, ¿y básicamente por qué? Porque el Estado viene enviando desde hace treinta años mensajes contradictorios cuando te dice: ¨lo mejor que te puede pasar es trabajar en el Estado´. O sea, la máxima aspiración de una persona que vive en Belén, y que tiene Minera Alumbrera a cincuenta kilómetros, es trabajar en la municipalidad de Belén. Eso es inconcebible porque tiene cerca una empresa que factura lo mismo que gasta la provincia. Estamos mal en ese aspecto, en el desarrollo humano. Entonces, primero hay que demostrarle a las empresas que aparte de las condiciones climáticas y productivas, que están innatas, van a poder, por lo menos hasta que puedan capacitar a las personas, llevar adelante un perfil productivo y de servicios.

S.G.B: Vos dijiste algo clave y que es la capacitación de recursos humanos…

J.C.M: Exactamente, eso podría hacerlo el Estado. Ante el caso de una gran empresa minera como es Bajo Alumbrera, el Estado tendría que haberse dado a la tarea de concientizar a la gente y decir ´miren, va a venir esta empresa y de la noche a la mañana van a comenzar a demandar todo tipo de cosas´, pero no se hizo. La otra parte de la capacitación la van a hacer las empresas a medida que se van instalando y van formando su propio recurso humano. De todas maneras, para que se instale, previo a eso debe haber un entramado energético adecuado. Nadie va a venir a invertir acá si no hay energía. El parque industrial de Catamarca, que ha captado el diez por ciento de la Promoción Industrial cuando el veinte por ciento lo captó La Rioja y el setenta lo captó San Luís, es un parque industrial prácticamente insignificante, ¿y por qué no se puede desarrollar? Porque no hay energía. Las empresas lo saben.
El sector privado es muy cuidadoso a la hora de invertir, evalúa todos los aspectos, independientemente que pudiera tener alguna simpatía por Catamarca porque haya tenido una buena reunión con el gobernador, eso no alcanza, tiene que haber energía, no la hay. Hay que hacer inversión y hay que pensar que de acá a seis años podemos llegar a producir energía. ¿Tenemos la plata para hacerlo? Sí, tenemos la plata de la minería, que antes no existía. En ese sentido, a nosotros presentamos un proyecto para hacer un fondo fiduciario, para que la plata de la minería se invierta en infraestructura energética. Energía por un lado, recurso humano por el otro y un perfil estatal donde el Estado sea socio de los privados y que no lo castigue. Tiene que haber durante los primeros años una especie de promoción impositiva local que también sea atractiva, ¿por qué? Porque no somos Santa Fe, no nos buscan porque tenemos mercados masivos. Hay que decirle a la gente que venga a invertir acá, hay que traerla de los pelos para que vengan a invertir acá, eso es una política de Estado y requiere que haya desde el gobernador para abajo una impronta en la gestión que sepa que el sector privado está grave.

S.G.B: Eso suena lógico

J.C.M: Así funcionan las provincias. Antes pensábamos en Europa, en Estados Unidos, ahora lo vemos en Chile, lo vemos en países vecinos y yo te diría que hasta en provincias. En Mendoza funciona así, en Mendoza la política de Estado es la producción vitivinícola, y todo lo que atente contra eso es enemigo. Si la minería a cielo abierto atenta contra la producción no hay minería a cielo abierto, lo habrá en el futuro porque los minerales en la montaña no se van a perder. Entonces, ellos tienen una ley que tiene dos artículos: articulo uno, se prohíbe la minería a cielo abierto; articulo dos, comuníquese al Poder Ejecutivo.

S.G.B: Sí.

J.C.M: ¿Por qué? Porque hay un lobby tan fuerte del sector privado, sobre todo el vitivinícola, que ha dicho que eso no es conveniente para la política de Estado que tiene Mendoza y para el motor productivo de Mendoza que es la vitivinicultura. Aparte, Mendoza también tiene hidrocarburos, o sea no necesita en estos momentos de aquello.

S.G.B: San Juan eligió a la minería como política de Estado.

J.C.M: También. Ellos no tienen ningún problema en salir y venderse como provincia minera. Acá en Catamarca el gobierno tiene vergüenza de decir que es minero porque tiene problemas con detractores a la minería. No supo el gobierno explicarle a la gente cuales son los beneficios de la minería, se maneja todo por debajo de la mesa. Yo me he puesto a estudiar y ahondar minuciosamente y he podido llegar más o menos a la cifra que ha manejado el gobierno en minería. Pero no, el gobierno no las informa, todo se maneja por debajo de la mesa, todo hay que ocultarlo, la gente no tiene que saber que ingresaron mil quinientos millones de pesos desde que el actual gobernador se hizo cargo. Eso se hace por algo, hay que esconder. Se le dice a la gente ´yo hice el Predio Ferial, yo hice el estadio, yo hice el Parque de los Niños, yo hice la Maternidad, yo hice Cortaderas´. No, eso se hizo con la plata de la minería, eso hay que decirle a la gente. ´Todo lo que está a la vista de ustedes parece negativo porque indudablemente lo podríamos haber manejado mucho mejor, pero al menos sepan que con lo poco o mucho que ingresó, el Gobierno ha podido hacer esto, toda esta obra publica emblemática se hizo con plata de la minería´. Lo primero que el gobierno trata de evitar es esto, que la gente sepa de donde se logran estas grandes obras. Entonces, la gente piensa que el que conduce el gobierno es Papá Noel, que pudo hacer esa obra emblemática, mal o bien porque hay cosas que eran más necesarias, pero lo malo es que nunca se debatieron las prioridades…

S.G.B: Pero en teoría la minería es política de estado en Catamarca…

J.C.M: Si fuera una política de Estado quizás podríamos aprovecharla mucho mejor, no quizás, seguramente podríamos tener insertos a los proveedores locales proveyéndole a la mina como lo hizo San Juan y podríamos tener mucho mas instalado el tema minero en la sociedad y ésta podría aprovechar mejor el desarrollo de esta industria. Por ejemplo, un chico que quiere estudiar y no tiene la información de las bondades económicas de la minería no se interesaría en estudiar Ingeniería en Minas. O sea, estamos mal en todo aspecto, tenemos una actividad fuerte que no nos animamos a posicionar como política de Estado. Tenemos otras actividades más, que podrían ser políticas de Estado y que ni siquiera están fortalecidas. Va a tomar mucho tiempo en caso de que alguien decida algún día comenzar a hacerlo.

S.G.B: En cuanto a la política, vos sos de una nueva generación, de una renovación, se podría decir, de la política. ¿Pensás que ustedes pagan costos de las viejas prácticas?, ¿ustedes siente que tiene la misión de devolverle la credibilidad a la gente en la actividad política?

J.C.M: Sin lugar a dudas. La política está muy desprestigiada. Todas las instituciones en este país, ojo. Todos los ojos los centramos siempre en los políticos pero nadie se pone a pensar que Grondona hace mas de treinta años que dirige y nadie le pide que se vayan todos o que haya un recambio generacional en la AFA, a la institución de la Justicia nadie la respeta, la institución policial está degradada, no tenemos respeto por el policía y creemos que lo podemos sobornar o lo insultamos, la institución del derecho privado, o sea cortamos rutas, cortamos calles y no nos interesa, hay una degradación institucional infernal en el país y en esa bolsa cae también la institución política, los partidos políticos, los funcionarios, que son parte de la degradación institucional que hay. Eso perjudica a nuestra generación, sin lugar a dudas. Uno tiene que salir a mostrar que piensa diferente o que actúa diferente, y eso es un doble trabajo. No es que uno puede cambiar la política, uno tiene que cambiar la política, la justicia, las instituciones, tiene que participar en la sociedad, meterse en todos los aspectos.

S.G.B: Debería aspirarse a un nuevo contrato social.

J.C.M: Exactamente. Así, estés en donde estés, en la prensa también te va a costar decir ´yo soy un periodista joven, no soy como tal periodista de Catamarca´. ¿Es complicado, no? Estamos en una degradación institucional.

S.G.B: La política está en el patíbulo por errores propios y también por prejuicios. Pero mucha de la responsabilidad es de la dirigencia política.

J.C.M: Sin lugar a dudas, pero lo que la gente tiene que entender es que una persona que llego a un cargo legislativo o ejecutivo, que es funcionario, no lo trajo una nave espacial y lo bajó en ese cargo.

S.G.B: ¿Decís que es consecuencia de la propia sociedad?

J.C.M: Es propio de la sociedad, exactamente, salió de la sociedad. Y esa persona lo que quiere decir es que la que está enferma es la sociedad. Se convirtió en político, mañana va a dejar de serlo y vendrán otros. Entonces, es mucho más profundo que decir, como en el 2001, que se vayan todos. Me parece que lo que tenemos que replantearnos es un fuerte rol social. Quizás ahí los jóvenes puedan ser mas escuchados que los grandes, quienes quedan un poco desautorizadas porque es como que dicen ´bueno, en todo este tiempo no he podido hacerlo yo, no he podido gestarlo´, la única ventaja que considero que podemos llegar a tener es esa. Pero bueno, Perón decía ´los cambios no pasan por tirar todos los días un viejo por la ventana´.

S.G.B: Con relación exactamente a eso, uno siempre habla de que no hay oposición en Catamarca y siempre habla del rol que le cabe a cada actor político ¿no se podría trabajar como lo hizo Chile al acompañar la transición, al acompañar la política de Estado del Gobierno que se va, y que el que asume por más que sea de diferente color político o ideología sea asesorado?, ¿ no seria la situación optima para el país y para la provincia.

J.C.M: Obviamente que sí. Pero el tema es que en un lugar, en una provincia, en un país y en sus políticas de Estado hay cosas de las cuales no se discuten. Los mendocinos no discuten si les conviene o no plantar viñas, eso no se discute más, se puede llegar a discutir cuantas hectáreas conviene y donde conviene y donde no. Pero nosotros en Catamarca, y en el país también pasa lo mismo, permanentemente estamos discutiendo de todo.
Pasamos de una gestión neoliberal a una gestión de centro izquierda, somos como el limpiaparabrisas de un auto, con unos vaivenes políticos impresionantes, y eso tampoco le da seguridad al inversor, le da mucha inseguridad porque dice: ´hoy está este tipo comandando los destinos del país y piensa así, mañana va a venir otro y me va a cambiar las reglas del juego totalmente´. En Catamarca pasa lo mismo, sólo que no se da ese cambio. La misma gestión tiene una idea y la oposición tiene una idea totalmente diferente. El primer error es pensar que acá puede llegar a venir un cambio de signo político y va a haber cambios muy agresivos en determinados sectores, y eso no es bueno. Eso tiene que estar consensuado previamente. Entonces, ese rol tiene que ser fortalecido por la oposición pero por el oficialismo también. El actual gobernador nunca se reunió, en sus seis años de mandato, con referentes de la oposición. Entonces desde el momento en que vos no te juntas, no dialogas y no se puede saber lo que piensa el otro, es muy difícil consensuar políticas. Hay cosas que la oposición tiene para plantear pero no puede llevarlas adelante porque no tiene ni los espacios que les cede el oficialismo. Algunos se creen que porque se es gobernador se es dueño de hacer lo que se quiera, pero no. Uno tiene que gobernar para todos, para las minorías y para las mayorías. Las minorías pueden aportar cosas buenas y habría que incorporarlas a una agenda de Estado. Eso no se puede hacer en Catamarca, lamentablemente. La oposición, por si misma, no ha sabido ganarse los espacios, pero tampoco ha sido contenida por el oficialismo, que es lo que corresponde para generar esa política de Estado que es muy importante. Entonces, hoy está tal, mañana va a estar otro, pero hay cosas que no se deben cambiar. No hemos llegado todavía a eso, estamos muy verdes, estamos muy inmaduros.

S.G.B: Vos como hombre de números…

J.C.M: Contador y Licenciado en Administración.

S.G.B: Hay un ejemplo que marca como la política puede afectar el desarrollo de la provincia, y te estoy hablando del Orocat, por ejemplo, que era una buena herramienta, una herramienta perfectible, pero herramienta al fin…

J.C.M: Catamarca con los minerales que tiene, y con el valor al que está el metal, podría ser otra provincia y podría estar liderando en el país. Pero, ¿qué pasa con ese ejemplo que me das vos del Orocat? ¿Qué concepción había en los ochenta de la minería? Una concepción que ya vino con la impronta de cuando se descubrió y se pudo explotar Farallón Negro, en la década del sesenta. Esto podríamos decir que es el desarrollismo de Frondizi, que acá tuvo su referente con el gobernador que no sé si fue Nóblega, que fue muy buen gobernador. Allí se comenzó a discutir profundamente el tema minero. Nosotros somos mineros desde hace mucho tiempo, y no porque llego acá Bajo La Alumbrera. Pero lo que no se discutía, y eso es lo bueno, es que el mineral debía producirse en Catamarca, eso nunca se discutió. Quizás se discutía cómo se debía explotar o donde empezar, eso existió hasta los ochenta. Y hoy se siguen produciendo los lingotes de oro en Farallón Negro, a menor escala que en Alumbrera, muchísimo menor, pero bueno. Eso no se discutía. En Catamarca, YMAD es dueño del veinte por ciento y el ochenta por ciento le corresponde a La Alumbrera porque pusieron la maquinaria y las herramientas. Allí se perdió esa impronta de que el Estado puede producir y tiene que estar inserto en el proceso de producción de la minería, y eso es malo porque debería haberse considerado como un aspecto estratégico para Catamarca, como lo es para Brasil el petróleo. En el caso de ellos, el Estado es el que explora y el que descubre, y Brasil sigue creciendo porque puede ver su potencial. Con lo que descubrió de petróleo en los últimos años, va estar en el tope de las naciones del mundo. Hemos perdido la impronta de decir ´esto es nuestro y lo debemos explotar nosotros porque es estratégico para Catamarca´, eso se perdió. No participamos del proceso productivo del metal. El Orocat sí lo era, y era emblemático como decís vos. Hasta el ingeniero Saadi, de quien decíamos ´que osado que inteligente tiene reservas en oro, con el mismo valor´. Y eso sucedió porque de la noche a la mañana o con el proceso del tiempo, mejor dicho, nos hicieron creer que nosotros no podemos producir oro, claro no lo podemos producir en los volúmenes que produce Bajo La Alumbrera, pero quizás con el ritmo de Farallón Negro podríamos seguir incorporando un poco mas de tecnología y buscando un socio privado, pero en igualdad de condiciones. Nosotros podríamos estar produciendo oro, quizás en menor volumen pero con mucha más sustentabilidad en el tiempo.

S.G.B: Hablamos de que para desarrollar Catamarca…

J.C.M: Hay que tener en cuenta que empezar a revertir lo que es Catamarca va a llevar y a tomar mucho y bastante tiempo, desde el momento en que alguien tome la decisión de hacerlo. Vuelvo a repetir, sino vamos a ir en una cuesta abajo que va a ser cada vez peor. Hay que tener paciencia y debe llegar el momento en el que alguien tome la decisión. Y segundo, hay que apuntar y sobre todo apostar al desarrollo del recurso humano, si eso implica generar procesos como los que generó San Luis que tuvo que atraer a inmigrantes e inmigración interna. Que acá se vengan a vivir cordobeses, mendocinos, sanjuaninos, tucumanos y que vengan con una idea diferente porque la sociedad tiene una idea, y no hay que culparla, ya que forma parte de su idiosincrasia.

S.G.B: El gen.

J.C.M: Exactamente. Se conservó durante tanto tiempo que se ha instalado en la idiosincrasia, y es que se cree que el Estado es el que debe resolver y ´me tiene que dar de trabajar, de comer, la vivienda, todo´, eso hay que romperlo de alguna manera. Tiene que venir gente de afuera para mostrar el camino. Eso tiene que suceder y tiene que ser así, no va a haber otra. O sea, tiene que venir acá una masa inmigratoria de diez mil personas que vengan a instalarse con empresas, con emprendimientos y les muestren el camino a las otras que creen que no hay otra solución que no sea canalizada por el Estado. No es que no haya otra solución, hay infinidad de soluciones, a tal punto que volviendo al tema de Alumbrera, que es una empresa que factura con lo que extrae de Catamarca lo mismo que gasta Catamarca en un año. Es ella una sola empresa que maneja el mismo presupuesto que la provincia y tiene contratado a 280 catamarqueños, cuando el sanatorio Pasteur, por hablar de una empresa emblemática, tiene contratados 500 catamarqueños. O sea que una sola empresa maneja miles de millones de dólares y el derrame económico es nulo. Y por eso no hay que hecharle la culpa a la empresa, porque si yo soy empresario y tengo los capitales y la plata que tiene Alumbrera digo ´mirá tenemos que invertir ahí porque la ley es beneficiosa, porque vamos a ganar plata´, o sea todos dicen ´vamos ahí. Yo termino de explotar y me voy. ¡Que me importa Catamarca!´. Hay que defenderlo a capa y espada a eso, la gente no lo defiende porque se perdió ese valor por la producción, por lo propio. Nadie lo ve como propio, acá se están llevando todo y nadie siente como que se están llevando cosas de uno, estamos todos ajenos, mientras estemos cobrando, trabajando y podamos tener el status quo de nuestros suelditos por mes no hay ningún inconveniente.
Hay que apuntar sobre todo a la mentalidad de la gente y al mejoramiento del recurso humano. Preparar a la provincia, solucionar los aspectos básicos que básicamente pasan por la energía, sobre todo. Preparar a la provincia para atraer capitales puede empezar a ser la solución. Durante largo tiempo habrá que mantener ese modelo, sea quien sea el gobierno y quien dirija los destinos, sin discutir esos aspectos. Es a un núcleo de conciencia básica a la que hay que arribar y no modificarla. Y allí va a comenzar cambiar un poco la cosa, bastante, porque con el potencial dormido que tiene la provincia cuando alguien se decida a explotarlo va a generar una explosión económica impresionante porque somos poquitos, gracias a Dios.
Tenemos los recursos naturales, somos pocos habitantes y eso también no deja de ser una ventaja porque hay lugar para que venga gente de afuera y cambie la mentalidad o para que la misma gente de Catamarca siga creciendo en población, pero con otra mentalidad. Tampoco requerimos la gran inversión en materia energética, por ejemplo, porque podemos acomodarnos ya que somos pocos y tenemos mucho patrimonio para ser explotado, mucha riqueza.

S.G.B: Hay que optimizar, nomás…

J.C.M: Hay que cambiar la idiosincrasia, que es algo que tampoco le vas a ir a decir a un gobernador que lo haga de la noche a la mañana.

S.G.B: Pero pueden haber herramientas como las que vos marcaste recién…

J.C.M: Hay que ir direccionando a la gente hacia lo que tiene que hacer, de a poquito. Eso no implica llegar y despedir a veinte mil empleados públicos. Hay cosas que no se pueden cambiar, pero sí, uno, desarrollando políticas orientadas a que crezca el sector privado, sin tocar lo otro, va a hacer que mucha gente empiece a pensar ´bueno, me conviene trabajar acá y salir de donde estoy´. Mucha gente va a pensar así y la otra se irá jubilando. Pero son procesos largos.

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